El agua hidrogenada ha ganado popularidad en los últimos años y, con ella, también han aparecido preguntas razonables: ¿puede ser peligroso beber hidrógeno?, ¿tiene efectos secundarios?, ¿existen contraindicaciones?, ¿qué ocurre con ese hidrógeno una vez entra en nuestro organismo?
En este artículo vamos a revisar qué sabemos hasta ahora sobre la seguridad del agua hidrogenada, qué muestran los estudios acerca de sus posibles efectos secundarios y contraindicaciones, y qué ocurre realmente con el hidrógeno molecular una vez entra en nuestro cuerpo.
¿Qué es exactamente el agua hidrogenada?

El agua hidrogenada es agua potable normal a la que se le ha añadido hidrógeno molecular disuelto (H₂), un gas incoloro, inodoro y completamente natural. No se trata de un aditivo químico ni de un compuesto artificial: el propio cuerpo humano produce hidrógeno de forma constante durante la digestión en el intestino grueso, gracias a la fermentación bacteriana de la microbiota.
Dicho de otra forma: no le estamos añadiendo al organismo algo extraño, sino que le damos, de forma directa y en dosis controlada, algo que ya conoce y que ya produce por sí mismo.
El motivo por el que no genera efectos secundarios: su propia química

Aquí está la clave que explica por qué el hidrógeno molecular se comporta de forma tan distinta a otros suplementos o antioxidantes.
El H₂ es la molécula más pequeña que existe en la naturaleza. Esa característica le permite atravesar membranas celulares y llegar hasta la mitocondria con una facilidad que ningún otro antioxidante posee. Una vez dentro, actúa de forma selectiva: neutraliza específicamente los radicales libres más agresivos para la célula, como el radical hidroxilo (·OH) y el peroxinitrito, sin tocar las especies reactivas de oxígeno que el cuerpo necesita para sus procesos normales de señalización celular.
¿Y qué ocurre cuando el hidrógeno neutraliza uno de esos radicales? La reacción química es sencilla: H₂ + radical hidroxilo → H₂O (agua) + un radical inocuo. El subproducto de esa reacción antioxidante es, literalmente, agua.
El hidrógeno que no llega a reaccionar no se acumula en el organismo: se elimina de forma natural a través de la respiración y, en menor medida, del sudor, en cuestión de minutos. No hay metabolitos que procesar, no hay residuos que el hígado o los riñones deban filtrar, y no existe un mecanismo conocido de acumulación o sobredosis.
Esta es la razón física —no una opinión de marketing— por la que la comunidad científica lo describe como uno de los compuestos con mejor perfil de seguridad jamás estudiados.
¿Qué dice la evidencia científica?
Desde el primer estudio publicado en Nature Medicine en 2007, se han acumulado más de 2.000 publicaciones científicas sobre el hidrógeno molecular, incluyendo ensayos clínicos en deportistas, personas con síndrome metabólico y pacientes en diálisis. Con los datos disponibles actualmente, no se ha identificado una señal clara de toxicidad asociada al consumo de agua rica en H₂ en las cantidades estudiadas en ensayos humanos. Algunos puntos relevantes:
- Ni la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) ni la FDA estadounidense han emitido advertencias sobre el consumo de agua hidrogenada.
- En Estados Unidos, el hidrógeno disuelto en agua cuenta con estatus GRAS ("generalmente reconocido como seguro").
- Los pocos síntomas leves descritos de forma puntual (una ligera sensación de hinchazón o gases al empezar a consumirla en grandes volúmenes) están relacionados con el gas disuelto en el estómago, no con el hidrógeno en sí, y desaparecen por completo al ajustar la cantidad.
¿Tiene efectos secundarios el agua hidrogenada?
Hasta el momento, los ensayos clínicos publicados no muestran un patrón consistente de efectos secundarios provocado por el hidrógeno molecular disuelto en agua.
En Internet es posible encontrar referencias a dolor de cabeza, cansancio, diarrea o supuestas “reacciones de desintoxicación” después de empezar a beber agua hidrogenada.
Hay que tener cuidado con este tipo de afirmaciones.
No existe suficiente evidencia científica para afirmar que esos síntomas sean consecuencia de una “eliminación de toxinas” provocada por el hidrógeno. Una experiencia individual tampoco demuestra una relación de causa y efecto.
Si una persona experimenta molestias persistentes después de introducir cualquier cambio en su alimentación o hidratación, lo razonable es valorar otras posibles causas y consultar con un profesional sanitario cuando sea necesario.
¿Y qué ocurre con el hidrógeno que el cuerpo no utiliza?
Aquí tenemos un dato particularmente interesante.
Investigadores japoneses analizaron qué ocurría después de que voluntarios bebieran agua rica en hidrógeno y midieron posteriormente el H₂ presente en el aire espirado.
La concentración de hidrógeno en la respiración aumentó rápidamente, alcanzó su máximo aproximadamente 10 minutos después de beber el agua y volvió hacia los valores iniciales en alrededor de una hora.
Los investigadores estimaron que aproximadamente el 59 % del H₂ ingerido fue posteriormente expulsado a través de la respiración.
Este experimento ayuda a entender algo fundamental:
el hidrógeno molecular no se comporta como una sustancia que se vaya almacenando progresivamente en nuestro organismo.
Una parte puede participar en procesos biológicos mientras que una cantidad importante simplemente vuelve a salir del cuerpo, principalmente mediante la respiración.
A veces se afirma que el exceso de hidrógeno se elimina mediante el sudor. Sin embargo, los datos disponibles indican que la eliminación a través de la superficie corporal es muy pequeña en comparación con la respiración.
El verdadero riesgo no está en el hidrógeno, sino en el dispositivo

Si existe un matiz real que merece la pena aclarar, no tiene que ver con la molécula de hidrógeno, sino con la tecnología usada para generarla.
Los sistemas de electrólisis básica, sin membrana de separación, pueden generar subproductos no deseados junto al hidrógeno, como cloro residual u ozono. Ahí es donde sí conviene prestar atención al elegir un hidrogenador.
La tecnología PEM (membrana de intercambio de protones), como la que utiliza UVEPEM, separa físicamente el hidrógeno del oxígeno en el proceso de electrólisis, generando agua enriquecida únicamente en H₂, sin subproductos añadidos. Es la diferencia entre un dispositivo que replica lo que ocurre de forma natural en el cuerpo y uno que introduce elementos que el organismo no necesita.
Preguntas frecuentes sobre la seguridad del agua hidrogenada
¿El agua hidrogenada tiene contraindicaciones?
No se han documentado contraindicaciones conocidas en población sana. Como con cualquier hábito nuevo, si se tiene una condición médica preexistente, siempre es recomendable consultarlo con un profesional de la salud, no porque el hidrógeno sea un riesgo, sino como buena práctica general.
¿Se puede tomar en exceso?
No existe un mecanismo de acumulación: el excedente de hidrógeno que el cuerpo no utiliza se libera a través de la respiración. La molestia leve descrita en algunos casos por consumo de grandes volúmenes de golpe se debe al gas en el estómago, no al hidrógeno.
¿Es lo mismo agua hidrogenada que agua con gas?
No. El agua con gas contiene dióxido de carbono (CO₂), responsable del burbujeo y la acidez. El agua hidrogenada contiene hidrógeno molecular disuelto, no tiene sabor, ni olor, ni burbujas apreciables.
¿Cuánto tarda el cuerpo en eliminar el hidrógeno sobrante?
Al ser la molécula más pequeña que existe, se difunde y se exhala en cuestión de minutos tras su consumo.
Conclusión
Cuando se entiende la química que hay detrás, la pregunta "¿es peligrosa el agua hidrogenada?" tiene una respuesta sencilla: el hidrógeno molecular se convierte en agua al cumplir su función antioxidante, y el resto se elimina por la respiración de forma natural. No hay residuo, no hay acumulación, no hay toxicidad descrita en la literatura científica disponible hasta la fecha.
El verdadero factor a vigilar no es el hidrógeno en sí, sino la calidad del dispositivo que lo genera —de ahí la importancia de una tecnología con membrana PEM certificada y una concentración de PPM verificada, como la que ofrece UVEPEM.
Fuentes
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Ohsawa I. et al. (2007). Hydrogen acts as a therapeutic antioxidant by selectively reducing cytotoxic oxygen radicals. Nature Medicine.
Estudio que impulsó la investigación moderna sobre el hidrógeno molecular y analizó experimentalmente su interacción con especies reactivas como el radical hidroxilo.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17486089/
https://doi.org/10.1038/nm1577 -
Shimouchi A. et al. (2012). Estimation of molecular hydrogen consumption in the human whole body after the ingestion of hydrogen-rich water. Advances in Experimental Medicine and Biology.
Estudio en humanos que analizó qué ocurre con el H₂ después de beber agua hidrogenada. La concentración en el aire espirado alcanzó su máximo alrededor de los 10 minutos y los autores estimaron que aproximadamente el 59 % del H₂ ingerido fue posteriormente exhalado.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22259109/
https://doi.org/10.1007/978-1-4614-1566-4_36 -
Sim M. et al. (2020). Hydrogen-rich water reduces inflammatory responses and prevents apoptosis of peripheral blood cells in healthy adults: a randomized, double-blind, controlled trial. Scientific Reports.
Ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado en adultos sanos que estudió el consumo de 1,5 litros diarios de agua rica en hidrógeno durante cuatro semanas.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32699287/
https://www.nature.com/articles/s41598-020-68930-2
https://doi.org/10.1038/s41598-020-68930-2 -
LeBaron T.W. et al. (2020). The Effects of 24-Week, High-Concentration Hydrogen-Rich Water on Body Composition, Blood Lipid Profiles and Inflammation Biomarkers in Men and Women with Metabolic Syndrome: A Randomized Controlled Trial. Diabetes, Metabolic Syndrome and Obesity.
Ensayo controlado que estudió durante 24 semanas el consumo de agua rica en hidrógeno en hombres y mujeres con síndrome metabólico.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7102907/
https://doi.org/10.2147/DMSO.S240122 -
Dhillon G. et al. (2024). Hydrogen Water: Extra Healthy or a Hoax? A Systematic Review. International Journal of Molecular Sciences.
Revisión sistemática de estudios sobre agua rica en hidrógeno. Los autores concluyen que existe una línea de investigación prometedora, pero señalan la necesidad de ensayos con muestras más amplias y metodologías más rigurosas.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38256045/
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10816294/
https://doi.org/10.3390/ijms25020973 -
Lin Y. et al. (2016). Molecular hydrogen suppresses activated Wnt/β-catenin signaling. Scientific Reports.
Investigación que muestra que los posibles mecanismos biológicos del H₂ no se limitan necesariamente a la neutralización directa del radical hidroxilo y que también se investigan efectos sobre vías de señalización celular.
https://www.nature.com/articles/srep31986
https://doi.org/10.1038/srep31986 -
Gibson G.R. et al. (1990). Alternative pathways for hydrogen disposal during fermentation in the human colon. Gut.
Trabajo sobre la producción de hidrógeno durante la fermentación bacteriana en el colon humano y las diferentes vías mediante las que ese H₂ puede utilizarse o eliminarse.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/2379871/
Seguridad alimentaria y organismos oficiales
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European Food Safety Authority (EFSA) (2025). Re-evaluation of oxygen (E948) and hydrogen (E949) as food additives.
EFSA reevaluó el hidrógeno E949 y concluyó que sus usos autorizados como aditivo alimentario no plantean problemas de seguridad.
https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/9595 -
U.S. Food and Drug Administration (FDA). GRAS Notice No. 520 — Hydrogen gas.
Notificación GRAS para el uso de hidrógeno gaseoso como ingrediente en agua potable, bebidas aromatizadas y refrescos bajo las condiciones especificadas. La respuesta oficial de la FDA indica que no tiene objeciones a la conclusión GRAS presentada por el notificante.
https://www.hfpappexternal.fda.gov/scripts/fdcc/index.cfm?id=520&set=grasnotices
Sobre electrólisis y posibles subproductos
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Li T. et al. (2024). Energy-saving hydrogen production by seawater electrolysis coupling sulfion degradation. Nature Communications.
Investigación sobre electrólisis en presencia de cloruros que explica cómo la oxidación de Cl⁻ puede competir con la reacción de evolución de oxígeno y generar química de cloro en determinadas condiciones electroquímicas.
https://www.nature.com/articles/s41467-024-49931-5 -
Zhang C. et al. (2017). Capillary Effect-Enabled Water Electrolysis for Enhanced Electrochemical Ozone Production by Using Bulk Porous Electrode. Journal of the American Chemical Society.
Demuestra que el ozono también puede producirse electroquímicamente a partir del agua con determinados electrodos y condiciones de electrólisis.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29096439/
https://doi.org/10.1021/jacs.7b07705
