Cuando elegimos qué agua beber solemos fijarnos en aspectos visibles o fáciles de percibir: si es mineral o del grifo, si tiene gas o simplemente si nos gusta su sabor. Pero existe otro parámetro, menos conocido, que permite describir una característica electroquímica del agua: el ORP, u Oxidation-Reduction Potential (potencial de oxidación-reducción).
¿Qué es exactamente el Potencial de Oxidación-Reducción ORP?
El ORP mide, en milivoltios (mV), la tendencia de una sustancia a ganar o ceder electrones cuando entra en contacto con otras moléculas:
- Un ORP positivo indica un entorno oxidante: la sustancia tiende a "robar" electrones a lo que toca.
- Un ORP negativo indica un entorno reductor o antioxidante: la sustancia es capaz de donar electrones para neutralizar moléculas inestables.
En otras palabras:
Oxidación = pérdida de electrones
Reducción = ganancia de electrones

Podemos encontrar ejemplos de oxidación en situaciones cotidianas. El hierro que se oxida o una manzana cortada que se oscurece son manifestaciones visibles de procesos oxidativos.
En el agua estos procesos también ocurren, aunque no podamos verlos directamente.
El potencial de oxidación-reducción, conocido internacionalmente por sus siglas ORP, de Oxidation-Reduction Potential, ayuda a caracterizar ese entorno químico.
Es un concepto distinto —y complementario— al pH. El pH mide acidez o alcalinidad; el ORP mide capacidad oxidante o antioxidante. Se puede tener agua alcalina con ORP positivo y agua neutra con ORP negativo: son dos ejes diferentes de la misma molécula de agua.
¿Qué relación existe entre el ORP y la oxidación?

El cuerpo funciona en un equilibrio constante entre oxidación y antioxidación. La oxidación es un proceso natural y necesario, pero cuando los radicales libres superan la capacidad antioxidante del organismo aparece el estrés oxidativo, un desequilibrio que la literatura científica ha relacionado con el envejecimiento celular, la fatiga y los procesos inflamatorios.
Nuestro cuerpo cuenta con sistemas antioxidantes propios (glutatión, superóxido dismutasa, vitaminas C y E, entre otros), pero estos también se ven influenciados por lo que comemos, bebemos y por nuestros hábitos diarios. Ahí es donde el agua que bebemos —varias veces al día, todos los días— puede marcar una diferencia acumulativa.
¿Qué ORP tiene el agua con la que convivimos cada día?

Antes de hablar de dónde aparece el ORP negativo, vale la pena mirar el otro lado: el ORP del agua que bebemos habitualmente casi siempre es positivo.
- Agua del grifo en entornos urbanos: al llevar cloro u otros desinfectantes oxidantes para garantizar su seguridad microbiológica, se mueve típicamente entre +200 y +400 mV, y en algunos puntos de la red puede acercarse a +600 mV. Es un ORP positivo por diseño: el mismo mecanismo que la hace segura para beber (destruir bacterias por oxidación) es el que eleva su potencial oxidante.
- Agua embotellada convencional: aunque no lleve cloro, el propio contacto con el aire durante el envasado y almacenamiento —además de procesos como la ósmosis inversa— suele dejarla también en valores positivos, normalmente entre +200 y +300 mV.
- Agua de lluvia y aguas superficiales: por la misma razón (exposición al oxígeno atmosférico), también presentan ORP positivo.
En otras palabras: la inmensa mayoría del agua que bebemos a diario parte ya de un terreno oxidante, no reductor. No es "mala" en el sentido de no ser potable —cumple con creces los estándares sanitarios—, pero desde el punto de vista del ORP, cada vaso suma una pequeña carga oxidante en lugar de restarla.
¿Dónde encontramos ORP negativo de forma natural?
El ORP negativo no es una rareza de laboratorio: aparece de forma constante en fluidos y alimentos que el cuerpo humano reconoce como óptimos.
- Leche materna: se sitúa en torno a -70 mV, con algunas parejas redox que descienden por debajo de -350 mV. Es, probablemente, la referencia biológica más citada de fluido con potencial reductor, precisamente porque cumple una función protectora frente al estrés oxidativo en el recién nacido.
- Saliva humana sana: también se mueve en valores negativos, en un entorno similar al de la leche materna.
- Zumos de fruta y verdura recién exprimidos: rondan los -50 mV, un valor que se pierde rápidamente a medida que el zumo se oxida al contacto con el aire (por eso se recomienda consumirlos en los primeros minutos tras su elaboración).
- Té verde recién infusionado y otros alimentos ricos en polifenoles y antioxidantes: presentan capacidad reductora medible, coherente con su conocido perfil antioxidante.
- Alimentos fermentados (chucrut, kéfir, kombucha en sus primeras fases): también tienden a valores de ORP más bajos que sus equivalentes no fermentados.
El patrón es claro: allí donde la naturaleza necesita proteger una célula, un tejido o un organismo en desarrollo, el ORP tiende a ser negativo. El agua del grifo, el agua embotellada estándar y la mayoría de bebidas procesadas, en cambio, se mueven en el terreno opuesto: oxidante.
¿Cómo se mide el ORP?
El ORP se mide con un medidor o "pluma" de ORP (ORP meter), un instrumento similar en aspecto y uso a un medidor de pH:
- Consta de dos electrodos: uno de metal noble (normalmente platino u oro), que entra en contacto con el agua y "recoge" el intercambio de electrones, y un electrodo de referencia (habitualmente Ag/AgCl) frente al cual se compara ese voltaje.
- Al sumergir la sonda en el agua, el aparato traduce esa diferencia de potencial en una lectura directa, expresada en milivoltios (mV), positiva o negativa según el caso.
- Para una lectura fiable conviene dejar que el valor se estabilice (puede tardar desde unos segundos hasta varios minutos, dependiendo de la fuerza iónica del agua) y tener en cuenta que la temperatura también influye en el resultado.
En la práctica existen dos niveles de instrumentos:
- Medidores de bolsillo o "lápiz", económicos y fáciles de usar, pensados para un control rápido en casa: acercar la sonda al vaso de agua y leer el valor en la pantalla. Es el tipo de medidor que se suele usar para comprobar el ORP de un agua hidrogenada recién servida.
- Sondas de laboratorio o industriales, más precisas y calibradas, empleadas en control de calidad de agua potable, piscinas o depuradoras, donde el ORP se usa para verificar el efecto desinfectante del cloro u otros oxidantes.
¿Por qué el agua hidrogenada suele tener ORP negativo?

El agua hidrogenada es agua que contiene hidrógeno molecular (H₂) disuelto.
El H₂ presenta propiedades reductoras y su presencia puede desplazar el potencial redox del agua hacia valores negativos.
Por eso es habitual observar valores ORP negativos después de producir agua hidrogenada mediante electrólisis, sistemas de membrana PEM, infusión directa de hidrógeno u otros métodos capaces de disolver H₂ en el agua.
En diferentes investigaciones con agua rica en hidrógeno se han registrado simultáneamente concentraciones medibles de H₂ y potenciales redox negativos. Por ejemplo, un estudio clínico de 2013 utilizó agua con aproximadamente 0,8–1,3 ppm de hidrógeno disuelto y un ORP de alrededor de −583 mV.
¿Cuánto más negativo es el ORP, más hidrógeno contiene el agua?
No necesariamente.
Este es probablemente el concepto más importante de todo el artículo.
El ORP depende de diferentes variables, entre ellas:
- el pH;
- la temperatura;
- las especies químicas presentes;
- las condiciones de medición;
- y, cuando existe, la presencia de H₂ disuelto.
Un análisis específico publicado en Frontiers in Food Science and Technology estudió la relación entre ORP, pH, temperatura e hidrógeno utilizando la ecuación de Nernst. Su conclusión es clara: el ORP no debe utilizarse para calcular ni comparar concentraciones de H₂ entre diferentes aguas.
Incluso pueden existir sustancias distintas al hidrógeno que produzcan ORP negativo.
Por eso el valor que aparece en un medidor ORP puede servir como información sobre el estado redox del agua, pero no sustituye una medición específica de hidrógeno molecular.
Agua hidrogenada UVEPEM: ORP -600 mV

Aquí es donde entra la tecnología PEM (Proton Exchange Membrane) que utiliza UVEPEM. A diferencia de los sistemas de electrólisis abierta más antiguos, la membrana PEM separa físicamente el proceso de oxidación del de reducción, lo que permite:
- Generar hidrógeno molecular disuelto de forma concentrada y estable, sin subproductos no deseados.
- Alcanzar un ORP de hasta -600 mV,
- Mantener ese potencial antioxidante el tiempo suficiente para que tenga sentido beberla en el momento, igual que ocurre con un zumo recién hecho.
En términos prácticos, esto significa que cada vaso de agua hidrogenada con UVEPEM parte de una base muy distinta a la del agua de grifo o embotellada (+200 a +400 mV de media): en lugar de sumar una pequeña carga oxidante más a lo largo del día, aporta un entorno reductor que va en la misma dirección que los sistemas antioxidantes que el propio cuerpo ya utiliza.
Aviso: este artículo tiene fines divulgativos e informativos, basado en la evidencia científica disponible. No sustituye el consejo médico profesional. El agua hidrogenada no está destinada a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.
